By abrunet on Skatehive
El eco del pasado no siempre llega en forma de palabras; a veces, se manifiesta en el latido rítmico y metálico de un péndulo. Desde que nací, en una pared de la sala de mi casa, descansa un objeto que recibe la luz que entra por las ventanas de cristal. Un reloj marca Ansonia nos acompaña, siendo testigo de historias y de vida familiar. No es solo un objeto de madera y metal fabricado hace más de un siglo en una empresa situada en la ciudad de Ansonia, Connecticut, y trasladada después a Brooklyn, Nueva York; han sido sus campanadas las que han vivido junto a mi abuelo Antonio, y después con su hijo Pedro. Lo cuidaba con devoción, dándole cuerda cada dos días como si fuera un ritual sagrado. Cuando se lo regaló a mi papá, no solo regaló un objeto que muestra la hora en sus manecillas, sino una parte de sus gustos más preciados. ||| |---|---| ||| La historia de la marca Ansonia encierra una etapa de resistencia y de arte creativo. Fundada en 1851, la compañía personificó la era dorada