By edujo on Skatehive
Hay días en los que pienso que nada vale la pena. Sentarse y leer y dejar que la conciencia fluya. Perderme en las lecturas sin siquiera prestar atención a lo que leo. Ver moverse las letras, mover mis ojos. Movimiento al pasar las páginas y perderse de las acciones, y de pronto estar en otro lado. Un sinsentido cuando quieres perderte. Qué buena manera de perderse. Despiertas de tu letargo sin tener noción del tiempo y te preguntas en dónde has estado durante todo ese tiempo. No recuerdas lo que leíste pero tampoco sabes a dónde fuiste. Tu ausencia te genera preguntas. Quieres saber más de ti mismo, encontrar la esencia de las palabras que escribes y figurarte que eres tú el que está allí y no el otro el que escribe. El autor tiene propiedad de ti. Es tu dueño. Despiertas, duermes. Un demiurgo te indica lo que debes hacer sin que te des cuenta, y por eso lees, porque piensas que es lo mejor que puedes hacer ante la incertidumbre de no saber lo que pasa. Escribes. Escribes luego de ref