By eleidap on Skatehive
Con la voz avivamos las palabras que mueren en los libros cerrados. Iluminadas por el seguimiento de los ojos, las palabras viajan hasta el entendimiento y la emoción. ¿Para qué escribir si no leen? Pobre del libro que yace en la biblioteca. Conservado, sí. Pero sin la liviandad del servir. Más valen hojas manchadas, desgastadas, dobladas por el existir cotidiano del lector, de quien estudia. Vi muchos libros. Enciclopedias completas. Digo vi porque mi afición era admirar su estructura: las imágenes, el orden incalculable de tantas palabras, el sonido histórico al pasar las hojas, el olor a sabiduría de la tinta. Si yo no los tomaba y abría, solo eran tapas y lomos con letras doradas decorando la estantería, en señal de intelectualidad. Quizás no los usé como se esperaba. Muchos se engañaron con mi supuesta dedicación hacia los libros. Sacaba cualquiera, más pesado que mi desinterés. Abría desde el inicio. Escaneaba párrafos. Detallaba figuras y fotos. Pasaba las páginas, una por una.