By franvenezuela on Skatehive
Lo siento mucho. Era la frase que cada visitante le repetía. Un murmullo que lo seguía, eco en el viento seco de la aldea. Maldita enfermedad le había quitado a su mujer, ojos de tierra fértil, ahora sombra. Ignacio la cuidó con celo de guardián. Velas contra la noche, mantas tejidas con promesas, cerrojo en la puerta. Todo por mantenerla dentro, a salvo de los caprichos del cielo. Aun así, la enfermedad entró, humo de fogón en verano. El dolor abrió grietas en su pecho, por donde se filtraba un vacío que ni licor ni oraciones llenaban. Los días pasaron insalubres. Una tarde, en la parcela, Macario inclinó la cabeza. Dos arrieros del luto. Aroma amargo de café entre ellos. —Sabes —dijo el hombre mayor, voz de rama seca—. Ese día de la lluvia. Tu esposa en el patio. Con mi hijo. Ignacio sintió que la tierra lo tragaba. La risa que una noche oyó tras la puerta. \\ CRÉDITOS** Banner elaborado en PSD con fotos propias y logo de IAFO Logos redes sociales