By im-yanizet on Skatehive
Ayer fue uno de esos días en los que el cansancio no viene solo del trabajo, sino de todo lo demás que se acumula alrededor. Llevábamos muchas horas sin electricidad. En realidad, en todo el día apenas habíamos tenido tres horas de corriente, y cuando a las 6:00 de la tarde volvió a irse el fluido eléctrico, sentí que ya no podía estar más dentro de la casa. Había pasado dos días prácticamente encerrada. Entre los problemas cotidianos, las pequeñas discusiones y ese ambiente pesado que a veces se crea sin que uno lo quiera, me sentía abrumada. Necesitaba salir, respirar otro aire, ver algo distinto aunque fuera por un rato. Entonces apareció la oportunidad perfecta. Mi abuelo tenía que ir a buscar a mi mamá y ahora se mueve en un triciclo eléctrico. Cuando escuché que iba a salir, no lo pensé demasiado. Ni siquiera me cambié de ropa. Me puse el casco, salí rápido y me monté. A veces uno no se da cuenta de cuánto necesita algo tan simple como moverse. Cuando el triciclo empezó a avanzar