By im-yanizet on Skatehive
Hay domingos que uno los imagina lentos, tranquilos, con café en casa y un poco de descanso… pero hay otros que simplemente te sorprenden. Ayer fue uno de esos. Amanecimos, una vez más, con el sistema eléctrico nacional caído. Todo oscuro, todo en pausa… menos los hospitales, que seguían respirando como podían, también con sus fallos. Yo venía de una mala noche, de esas en las que el calor y la falta de corriente no te dejan pegar un ojo, pero aun así decidí levantarme e ir al hospital. La misión era simple: cargar el celular y el ventilador, porque en estos tiempos eso también es una prioridad. Lo que no esperaba era encontrarme allí con mi residente, en la misma situación que yo. Dos médicos, en domingo, sin corriente en casa, buscando un enchufe salvador. Entre risas y resignación, me invitó a un café… y no sé si fue el momento, el cansancio o la compañía, pero ese café me supo a gloria. De esos que reconfortan más el alma que el cuerpo. Nos sentamos a conversar, a ponernos al día,