By issymarie2 on Skatehive
A medida que los días avanzan —y casi sin darnos cuenta de que ya hemos caído en la cuarta hoja del almanaque—, miro hacia mi interior tratando de analizar si ha habido algún cambio, ya sea para bien o para mal. Soy consciente de que la vida es como una balanza donde todo se equipara: a veces, demasiadas cosas buenas "aturden", volviéndonos carentes de una reacción oportuna ante lo malo; del mismo modo, lo negativo en grandes cantidades nos sumerge en un saco de negro pesimismo, cerrado de forma tan hermética que ni siquiera notamos cuando, por fin, ha decidido salir el sol. Al parecer, nos acostumbramos a un solo lado de la balanza, olvidando que podemos saltar de un extremo al otro como si estuviéramos jugando en nuestra añorada infancia. En aquellos días, lo único que queríamos era crecer, y ahora que soy adulta me pregunto: ¿En qué estaba pensando al desear eso? La infancia es el tesoro más grande, ese que en su momento nadie valora realmente, pero que al llegar la adultez se ext