By mamaemigrante on Skatehive
Uno de los paseos que mis hijos pedían los domingos mientras vivimos en Acarigua (Venezuela) era ir al centro comercial para montarse en el tren que le daba la vuelta a todo el recinto, inclusive cuando ya conocían el trayecto y la duración del viaje. El primer paseo de mi hijo mayor fue cuando tenía un año de edad, en los brazos de mi madre, quien lo llevaba a él y dos sobrinos nietos, justo a pocos días de la inauguración del centro comercial. Para él, esa fue la manera de dormirse en medio de un ambiente llena de estímulos visuales y sonoros. Ya con dos años, lo llevábamos a comer helados y el paseo en tren, que esperaba con ansias durante la semana, preguntando a diario qué día era. Y lo que para los adultos era solo una vuelta de 10 minutos alrededor del centro comercial, para él tenía un significado sublime. En el presupuesto semanal de gastos, había que tener como fijo el paseo y también la merienda, y aunque en algunos momentos quería sacarlo, luego pensaba que la felicidad de