By marijo-rm on Skatehive
Nunca pensé que algún día iba a decir esto, pero oficialmente soy madre de búlgaros. Sí, leíste bien. No de gatos, no de plantas, sino de esos pequeños granos mágicos que producen kéfir. La historia empezó de la manera más inesperada: estaba en la residencia, en ese ratito de descanso en que una se pone a scrollear sin rumbo en TikTok, y me salió un video sobre los beneficios del kéfir. Yo, con mi curiosidad intacta, me puse a ver varios, y me di cuenta que existe toda una comunidad que se dedica a publicar recetas y cuestiones sobre estos pequeños amiguitos. En eso, como si la ley de atracción funcionara como nunca antes, una doctora me escuchó y me dijo: —“Yo cultivo kéfir, ¿quieres que te regale?” ¿Y qué iba a responder? ¡Obvio que sí! Fue así como, de la nada, terminé adoptando dos nuevas responsabilidades: unos búlgaros de agua y otros de leche. Mis pequeños y consentidos hijos a partir de ese momento. Desde entonces, me convertí en esa persona que jamás imaginé ser: la señora que