By neuropoeta on Skatehive
Mientras leía la publicación que nos regalaba el imprescindible @emiliorios, recordaba que hace unos días, mientras revisaba a un paciente, me sorprendió mi propia reacción porque era un niño con una migraña compleja y sus padres estaban agotados, desbordados. Mientras les explicaba el plan de tratamiento sobre todo enfocado en lo higiénico-dietético, les dije algo que suelo repetir en la consulta: “No pueden llenar la taza de nadie si la suya está vacía porque el cuidado de él debe empezar por el cuidado de ustedes mismos”. >Sonó bien y era cierto. Sin embargo, al salir de la consulta, me encontré con la realidad de mi propia taza pues llevaba tres días sin comer sentada, había dormido apenas cuatro horas entre apagones y desvelos, y no recordaba la última vez que había llorado no por agotamiento, sino por sentir algo genuinamente mío. Soy madre soltera, médica, neuróloga infantil y mis días transcurren en un equilibrio inestable entre diagnosticar trastornos del neurodesarrollo, dar