By saavedraa on Skatehive
Blancajueves Cuando llegó Doña Francisca a presentar a su nieta de cinco años al registro civil, la oficina parecía un mercado. Dos enormes ventiladores colgaban del techo y se movían con lentitud, dando la sensación de pereza. En contraste, la gente caminaba de un lado a otro, papeles y carpetas se multiplicaban y se escuchaba un incesante tecleo: clac, clac, clac, clac, cual ametralladora desordenada cuyo eco se estrellaba en grandes archivos verticales y escritorios de metal. Cuando al fin fue atendida, unas tres horas después, explicó que su hija se fue para la capital y le dejó a la niña para que la cuidara por unos días, todavía no ha regresado, además necesita el documento para inscribirla en la escuela. La funcionaria ya ha escuchado tantas veces esas historias de abandonos que apenas revisó el certificado de nacimiento y confirmó el parentesco. De inmediato se puso a teclear de manera casi autómata, pausando solamente para beber café y preguntar por la información. -¿El nombre