By solperez01 on Skatehive
Remigia había vivido toda su vida con su mamá, una maestra jubilada que la ayudó a también formarse como maestra. La casa que ocupaban era grande, una herencia de los abuelos de Remigia. La madre de Remigia era una mujer huraña, de pocas palabras, y su hija aprendió a ser igual que ella. Vivían alejadas del bullicio de la ciudad y casi nunca intercambiaban palabras con los vecinos. # A raíz de la muerte de su madre, Remigia comenzó a sentirse desganada e inapetente. Todo se le olvidaba; los objetos se le caían de las manos. Un día se miró en el espejo y presintió que algo no andaba bien con su salud. Así que decidió ir al médico a hacerse un chequeo. El especialista le dijo que estaba muy descompensada. La envió a la emergencia para que le pusieran suero y le mandó a hacerse unos exámenes. # El resultado de laboratorio comprobaba lo que el médico temía: Remigia tenía una enfermedad terminal sin cura. No habiendo a quién informar sobre el estado de salud de Remigia, el doctor tuvo que h