By veramfund on Skatehive
- - Fuente Pixabay Hola comunidad @ladiesofhive nuevamente con ustedes con el decimocuarto capítulo de las Cosas pequeñas que me Sostienen. Hay un momento del día que pasa casi desapercibido, pero que para mí tiene un peso especial. Cerrar la puerta al llegar a casa. No es solo el gesto. No es solo girar la llave o empujar la puerta hasta que encaje. Es lo que ocurre justo después. Ese pequeño sonido que separa el afuera del adentro. El ruido de la calle, las preocupaciones, el ritmo acelerado… quedan del otro lado. Y aquí dentro, todo cambia. A veces no de forma inmediata, pero sí lo suficiente. Es como si el cuerpo entendiera antes que la mente que ya puede bajar la guardia. Que no hace falta estar alerta. Que por un momento, todo puede esperar. Me gusta ese instante en que me detengo unos segundos antes de hacer cualquier otra cosa. Sin hablar. Sin pensar demasiado. Solo estando. Porque en ese gesto tan simple hay algo que se repite cada día, pero que no pierde su valor. Un límite i