By vgalue on Skatehive
Salí del laburo con la cabeza quemada, contando los minutos para llegar a casa, ducharme y no pensar en nada más. Caminé las tres cuadras de siempre hasta la esquina donde suelo dejar la Gilera, confiado porque es una zona con movimiento y luz. Pero cuando doblé en la esquina de "Swami", me quedé congelado. Ahí, atada al poste negro, no estaba mi moto. Estaba el fantasma de mi moto. Un solo círculo de rayos y caucho me miraba desde el piso, encadenado con un amor que ahora me parecía ridículo. Los tipos no se conformaron con el estéreo o la batería; directamente hicieron una cirugía mayor en plena vereda. Se llevaron el cuadro, el motor, el asiento, el manubrio y hasta la rueda de adelante. Me dejaron la de atrás. El tercio final. Me acerqué rascándome la nuca, buscando una cámara o un testigo, pero el tipo que cruzaba la calle ni me miró y el cartel del bar seguía ofreciendo combos de pollo como si no acabara de ocurrir una tragedia mecánica a dos metros. Me quedé un rato largo mirand